Era un problema complicado. En él trabajaron las mentes más lúcidas, y alguna que estorbaba más que ayudar.
Durante un tiempo los avances tuvieron el interés de los medios especializados y casi del público general. Muchos anunciaron haber encontrado una clave importante que luego se desinflaba al ser revisada por otros especialistas.
Hoy día se cree que la solución no existe. Se ha dejado de trabajar en ello. El problema forma ahora parte de la categoría de los problemas imposibles.
Como es así, ya nadie le molesta y trata de resolverse a sí mismo.


